¿Eres una buena viajera? Características imprescindibles de una trotamundos


Disfrutas cada vez que pones el sello de un nuevo país en tu pasaporte, y viajar es una de tus mayores pasiones. Pero, ¿sabes si eres una buena viajera? ¿Tienes lo que hay que tener?

En opinión de Mujeres que Viajan, las principales cualidades que toda trotamunda debe tener para ganarse el sello de buena viajera son...

Respeto
Un buen viajero respeta la cultura, las tradiciones, religiones,  personas y los recursos naturales de los lugares que visita o transita. Cuanto más nos alejamos del hogar, más diferencias de todo tipo encontraremos. Esas diferencias son, justamente, las que nos hacen aprender y crecer como personas. 

Hay viajeros que cuando viajan tienden a sacar su ego, juzgando y riéndose  de lo que no entienden o conocen. Esas personas mejor estarían disfrutando de un tranquilo paseo por el parque de la esquina de su casa. Todo el que necesita exponer su supuesta superioridad mientras viaja por culturas distintas, no es un viajero, sino un ser acomplejado que necesita pisar a los demás para sentirse alguien. ¡Ahí queda eso!

Recuerda, las únicas huellas que un alma viajera debe dejar tras de sí son: alegría, aprendizaje y amistad.

Valentía y curiosidad
Un espíritu aventurero siempre quiere ir un poco más allá. Y luego, otro poquito más allá.  Su alma viajera quiere conocerlo todo, aprender, superar retos y salirse de las rutas turísticas. Para eso hace falta una buena dosis de valentía, también de sensatez -para saber poner límites- y una gran capacidad de observación.
Un buen viajero prefiere ver con los ojos que a través del objetivo de una cámara de fotos. Sí, también toma fotografías, pero sabe involucrarse, se acerca a la gente y habla con ella, despega la mirada de su tablet. Prefiere retratar paísajes y vivencias que salir inmortalizado en cada una de las fotos para demostrar a sus amigos "que él (ella) estuvo allí".

Adaptación y flexibilidad

¿Tienes tu viaje controlado al minuto? La mala noticia, o la buena -según se mire-, es que el propio camino se encargará de ajustar tus planes. Puede que tu barca se quede sin gasolina en mitad de un manglar y no lleve remos, que no encuentres alojamiento cuando llegas a una isla remota, que pierdas una conexión, o incluso que te topes con una huelga de camellos... A ver, las cosas pasan. Lo que todo buen viajero sabe es que ser flexible y adaptarse a los cambios es crucial para disfrutar de la aventura. Ten paciencia, siente el momento aunque parezca no tener fin. El viaje se disfruta a pequeños sorbitos. Hakuna Matata.

Positividad, buen humor y paciencia
Viajar es como una nueva vida, pero una que elegimos nosotros. Justo por eso, a pesar de los posibles inconvenientes del camino, hay que ir siempre con una sonrisa pintada en el rostro. Las adversidades hay que tomárselas como retos y debemos ser positivos para resolverlas. Si lo piensas bien, al final del viaje, son esos momentos los que se recuerdan con más alegría.  Un mal momento superado es un recuerdo positivo y de crecimiento para el futuro. Nunca lo olvides... alma feliz, viaje feliz.

Solidaridad

La solidaridad es otra de las características que definen a los buenos viajeros. No solo hay que ser solidario con el entorno, tal y como dijimos al principio del artículo, también debemos ser atentos con los otros viajeros y personas que nos encontramos por el camino. Comparte y ayuda. Un día pueden ser ellos, otro puedes ser tú el necesitado. Ayuda y serás ayudado. Hoy por ti, mañana por mi.


Y tú, ¿tienes lo que hay que tener?




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¡Hola! Soy Isabel y mi pasión es cruzar fronteras: físicas y metafísicas. Mi filosofía de vida es clara: invertir en ser, no en tener. Nací en Madrid y me siento en casa allá donde reposo mi equipaje. Viajar, explorar y recolectar experiencias y emociones es una necesidad vital; y es que me fascina esta pelota verde y azul en la que vivo. Voy a contarte mis vivencias para intentar transmitirte mi pasión por los viajes.

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